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Leve mejoría de la salud emprendedora

Si el informe GEM (Global Entrepreneurship Monitor) es la herramienta que mejor diagnostica la actividad emprendedora del país, podemos decir que en 2014 la salud española experimentó una leve mejoría.

El GEM constituye la red mundial más importante sobre emprendimiento. En el marco de este proyecto global se incluye la Red Española de Equipos Regionales GEM, con el liderazgo institucional de CISE y formada por 15 equipos de investigadores del entorno académico y empresarial con el patrocinio principal deBanco Santander-a través de Santander Universidades- y de la Fundación Rafael del Pino.

El auditorio de esta última sirvió ayer de escenario para presentar el informe GEM España 2014 que recoge los resultados de los datos obtenidos de las dos principales bases de datos consultadas. Una primera, APs, donde intervinieron 25.000 ciudadanos, y una segunda encuesta a 36 expertos de cada comunidad autónoma,NES.

Contexto

Iñaki Peña,director técnico del equipo redactor del informe, empezó hablando del contexto. En un entorno donde la tasa de desempleo casi se ha duplicado desde los tiempos de bonanza, España sigue padeciendo una descapitalización empresarial. Por cada cien empresas que desaparecen al año surgen 85 nuevas. Esto está muy por debajo de lo que la estructura nacional requiere para garantizar el bienestar de sus ciudadanos.

Percepción

Pese a que el panorama no parece muy alentador, la Tasa de Actividad Emprendedo­ra(TEA) en España creció en 2014 de 5,2 a 5,4%. Esta tasa mide las iniciativas emprendedoras con menos de tres años y medio de vida en el mercado. Su crecimiento se debe, pues, al aumento de emprendedores nacientes, más optimistas que antes con el ecosistema emprendedor. También mejora la percepción social de la actividad empresarial entendiéndola como opción de riesgo, esfuerzo y generadora de riqueza.

La acción

El contexto más favorable no es, sin embargo, catalizador suficiente. Crece el número de quienes se animan a emprender, un 5-6%, y tenemos un 8% de emprendedores potenciales de cara a tres años. El estudio analiza el ciclo vital de una empresa, desde que surge la idea hasta que se consolida. Suben los que tienen la idea pero, una vez decididos a crear su negocio, entramos en la fase que Iñaki Peña definió como el valle de la muerte que corresponde a los 4-5 primeros años de vida, y donde desaparecen más del 50% de los proyectos. El resto superan la barrera y se establecen como empresas consolidadas, una de las pocas notas de orgullo en la comparativa internacional GEM, aunque en su contra podría referirse la caída en el emprendimiento corporativo.

Indicadores vitales

En cuanto a los indicadores que miden la vitalidad de las empresas nacientes diremos que el perfil medio corresponde a un hombre de 37 años, bastante formado, que ya ha acumulado experiencia profesional y algunos ahorros. El 50% de ellos arrancan con una inversión de 55.000 € y el 50% restante con 20.000 €. El terciario –servicios– es el sector de mayor crecimiento. Y, lo peor de todo, la mayoría de las empresas surgen más por necesidad como alternativa al desempleo que con motivación emprendedora, sin aspiraciones de crecimiento o impacto social y ajenas a la innovación y la internacionalización.

La formación

Formar a los ciudadanos desde edades tempranas sería una de las vías para el robustecimiento empresarial. De aquí que el Informe GEM 2014 incorpore en una segunda parte un monográfico sobre Educación y Emprendimiento en nuestro país y otro referente al Emprendimiento Social.

Con el objetivo de ofrecer una visión más amplia de la necesidad formativa, el evento contó con una mesa redonda compuesta por expertos en emprendimiento y educación.

Fuente: http://www.emprendedores.es/